Conversaciones con la procuradora; En busca de la credibilidad

De las investigaciones que se realizan para esclarecer los casos de las víctimas del Campo Algodonero y el Cristo Negro, a la transformación del sistema judicial en su conjunto, y de lo que ella misma califica como una guerra en contra del narcotráfico, de la corrupción dentro de las filas policíacas, de su labor de convencimiento para involucrar a la sociedad en esta cruzada de saneamiento, González platica y a la vez describe la condición actual que le confiere a la Procuraduría General de Justicia del Estado.
 
En la misma medida que se le ha celebrado su función, Patricia González también ha sido cuestionada en su desempeño como procuradora general de Chihuahua.
Terminado el primer tercio de sus funciones, a un par de meses de que inicie la más ambiciosa reforma del sistema judicial mexicano, instrumentado por ella, González enfrenta críticas por el escaso porcentaje de castigo de criminales, el aumento en los índices de delitos patrimoniales, la persistente corrupción de sus policías, muchos de los cuáles han sido asesinados a tiros.
Son los resultados de una lucha frontal contra narcotraficantes que no aceptan el cambio que irremediablemente ocurre en la procuraduría y que iniciará su consolidación a partir de enero, dice.
A González le tocó asumir una dependencia oscura, que sin embargo no la sorprendió, pues conoce, explica, la historia del sistema judicial mexicano.
Y en ese contexto de turbiedad es que le corresponde llevar a juicio a tres individuos que presumiblemente asesinaron a varias mujeres en Ciudad Juárez.
De las investigaciones que se realizan para esclarecer los casos de las víctimas del Campo Algodonero y el Cristo Negro, a la transformación del sistema judicial en su conjunto, y de lo que ella misma califica como una guerra en contra del narcotráfico, de la corrupción dentro de las filas policíacas, de su labor de convencimiento para involucrar a la sociedad en esta cruzada de saneamiento, González platica y a la vez describe la condición actual que le confiere a la Procuraduría General de Justicia del Estado.

–Procuradora, bajo qué bases se detuvo a Edgar Álvarez Cruz, qué los hace estar tan seguros de su responsabilidad criminal
–No, es que nosotros no estamos seguros de ninguna responsabilidad. Nosotros simplemente como Ministerios Públicos, hacemos llegar al juez elementos de prueba que se consideran hasta este momento suficientes para establecer la probable autoría o participación de estos individuos en algunos homicidios de mujeres.
Cuando se habla de una responsabilidad plena, es porque el juez ha dictado sentencia condenatoria definitiva, firme, que no es recurrible ya. Nosotros jamás hemos dicho eso. Nosotros simplemente consignamos a esta persona, porque existen elementos suficientes que nos permiten establecer su probable autoría y participación en algunos homicidios. En este caso solamente lo consignamos por uno. Nos dieron la orden de aprehensión, ejecutamos esa orden de aprehensión, ha iniciado el proceso y ahí es donde se va a dilucidar su responsabilidad.
Nosotros no podemos violentar ni transgredir el principio de presunción de inocencia que estamos, incluso, hasta ahorita, promoviendo con la reforma, no solamente para el estado, sino para el país. Debemos entender que todas las personas tienen derecho a un juicio justo, donde exista un equilibrio entre las partes, entre la fiscalía o ministerio público, y la defensa.
Nosotros llevamos esos elementos de prueba al juez, el juez los consideró suficientes y por eso le libró la orden de aprehensión y por eso le dictó auto de formal prisión.

–¿Son elementos de prueba realmente sólidos?
–Hasta ahorita son lo suficientemente sólidos como para legitimar y justificar el auto de formal prisión que dictó el juez porque…

–Qué debemos entender por “sólidos”, ¿testimoniales únicamente?
–No, también hay evidencia física: hay un vehículo, algunas prendas de vestir que fueron localizadas en un domicilio donde vivía José Francisco Granados. Existe una correlación y asociación de evidencia física entre los testimonios de José Francisco Granados y lo que ha dicho Alejandro (Delgado Valles).
Entonces, si no tuviéramos evidencia física, no nos hubiéramos atrevido a hacer ninguna consignación hasta que no la consiguiéramos. Usted sabe que es un asunto complejo porque es un asunto del pasado, del 2001, donde después de tanto tiempo se rescata mucha de la evidencia que permanecía en determinados lugares, y la información que nos dio José Francisco Granados y también la que nos dio Alejandro, nos permitió tener la certeza, en grado de probabilidad, de que Edgar Álvarez Cruz es probable responsable de algunos (homicidios), probable responsable.
Sin embargo, hasta ahorita, logramos establecer estos elementos suficientes en el caso por el que fue consignado, que es solamente un homicidio. En los otros se está trabajando toda la información. Cuando tengamos los resultados de los laboratorios forenses, los resultados de otro tipo de videncias físicas que fueron encontradas, haremos lo mismo ante los jueces que estén en turno, pediremos quizás la orden de aprehensión y si no, pues hablaremos con la verdad, pero hasta ahora, para nosotros, existen todos los elementos suficientes.

–La defensa y el inculpado argumentan un desfase de fechas, sobre todo en el tema del renoult rojo. ¿Qué tan certeros están siendo ustedes en el manejo de ese tipo de datos?
–No, pues ahí nosotros no podemos entrar a un debate procesal, extrajurídico. Nosotros le demostraremos al juez la certeza que tenemos en cuanto a las fechas, porque le digo, hay una serie de indicios y evidencias que se asocian y se relacionan, y estamos esperando el procesamiento de varias evidencias y también la confrontación que se va a hacer en su momento entre algunas personas que van a proporcionar información y que por el principio de reserva que priva en la investigación pues no es bueno darlos a conocer.

–Cuál es la condición que priva en esta investigación, porqué, por ejemplo, Alejandro Delgado mantiene el estatus de “testigo protegido”, cuando desde la lógica de los argumentos, él es un activo dentro de los asesinatos
–Por el contenido de los medios de prueba. Hay información muy valiosa, que en un momento dado nos permitió hacerle el ofrecimiento a Alejandro, y él aceptó.
Esa figura, nosotros en algún momento dado la podemos aplicar, de hecho, prácticamente, cuando existe la voluntad de la persona a ser protegida hasta en tanto concluya la fase investigatoria de los casos que estamos explorando como posibles para una consignación, que son alrededor de 17 casos, pero de esos 17 casos nosotros no decimos que todos vayan a tener elementos suficientes para consignar.

–¿Ocurrirá lo mismo que en el pasado, que se agota un caso y se siguen con el otro y así hasta terminar con los 17 expedientes, como pasó con Sharif?
–Esto es muy diferente. Realmente, nosotros incluso, con las declaraciones que se tomaron de uno de los que está detenido en Estados Unidos, se hicieron ante las autoridades norteamericanas con la presencia de la Agregaduría y autoridades consulares, que ellos se convierten en un momento dado en fiscales, que tienen sus funciones, cuando el mexicano rinde declaraciones en territorio extranjero. Está todo perfectamente dentro de la ley mexicana.

–Esto da la impresión de ser obra de la casualidad, algo fortuito: un drogadicto que escribe cartas desde la prisión, una hermana que las recibe, una grabación…
–No, no tiene nada que ver con las cartas, es un trabajo de investigación que nosotros hicimos de varios meses, hay un plan de trabajo que se adelantó con una deportación que hicieron las autoridades norteamericanas.

–Desde cuándo tuvieron conocimiento de lo que pasaba
–Desde principios de este año, porque no podíamos iniciar investigación antes sobre este asunto; recuerde usted que estaba pendiente el proceso ante un magistrado, que era el asunto del Campo Algodonero, donde había una persona sentenciada, que estaba esperando su resolución. Finalmente fue absuelto por un magistrado, entonces no podíamos iniciar ninguna investigación hasta que se definiera esto porque, realmente violaríamos la ley.
Comenzamos a planear y a programar la reapertura del caso, siempre contemplando la posibilidad de que pudiera ser absuelta la persona detenida, que era Víctor García Uribe, El Cerillo. Se empezó a planear la investigación, se hicieron muchas entrevistas con familiares de las víctimas, se hizo un gran trabajo de identidad humana -eso es científico, por supuesto que es científico, porque nadie jamás había hecho eso: dos de las víctimas que estaban en el campo algodonero, incluso ni siquiera eran ellas y nosotros logramos determinar quiénes eran-. Y ya si no le llaman a eso científico, yo no sé qué mas.

–Porqué Flor Rocío Munguía, la encargada de la fiscalía mixta, fue sorprendida con el dato de la deportación de Edgar Álvarez Cruz. Es decir, el embajador de los Estados Unidos estaba emitiendo un comunicado de prensa sobre la captura del presunto homicida, y ella, al frente de lo que se supone es la instancia investigadora, no sabía ni de quién le estaban hablando
–Ella no estaba dentro de la investigación.

–¿Acaso un círculo rojo dentro de la procuraduría fue el único enterado?
–La investigación la estábamos realizando básicamente tres personas integrante de la fiscalía. Ella estaba encargada de los otros casos ordinarios y de la parte técnico-forense de la identidad de las víctimas, como fiscal. Y la parte que se corresponde a la probable participación y autoría de algunos sujetos en esos crímenes, ella no lo tenía a su cargo. Nosotros trabajamos con esa metodología y nos ha dado muchos resultados.

–Para evitar qué cosa, ¿filtraciones?
–Evitar la filtración de información, sí, cuando todavía no se tiene documentado el medio de prueba, entonces se va cerrando el círculo de información, y unos conocen una cosa, otros otra. Aunque por supuesto hay un coordinador.

–Siendo usted juez le tocaron algunos asuntos perturbadores para la sociedad de Chihuahua. El asesinato de Gabriela Bitar fue uno de ellos. Usted sentenció a 33 años de prisión al viudo, Gerardo Torres, quien luego fue absuelto…
—Confirmaron la sentencia en segunda instancia, el magistrado de la Séptima Sala Penal, y después un juez federal decidió en contrario.

–¿Sigue pensando que es culpable?
–(ríe) No, yo ya no pienso nada en relación a los casos que tuve, creo que ahí están los argumentos técnicos y jurídicos.

–Qué tan permisible son ese tipo de errores en los juicios, ya sea para sentenciar o para absolver
–Pues, errores, siempre van a existir. El error judicial es característico de todos los sistemas jurídicos del mundo. Los jueces no son perfectos, los jueces son hombres y mujeres que en un momento dado pueden tener una incorrecta valoración de la prueba, pero eso no significa que muchos de los casos, la gran mayoría de ellos tengan certeza, y la van a tener más con un juicio oral, transparente, como son los juicios orales, con el procedimiento abreviado ante los jueces de garantía.
Creo que el error judicial va a prevalecer siempre, en todos los sistemas jurídicos ha estado presente en la historia de la humanidad, desde que se crearon.

 

UN PASADO NEFASTO

–A usted le toca heredar una procuraduría con una historia inmediata bastante cuestionada…
—Bueno, con una historia de siempre, ¿eh? Las procuradurías estatales tienen un gran rezago histórico, desde el punto de vista técnico y científico, desde el punto de vista del conocimiento del área penal, del conocimiento de la técnica forense. Aquí Chihuahua yo creo que es pionera ya en ese trabajo.

–Pero no de una fabricación tan burda de homicidas como los ejemplos de David Meza, Ulises Perzábal, Cinthia Kiecker, El Cerillo, La Foca
–Lo que sucede es que empezó a participar la sociedad civil, las organizaciones no gubernamentales. La transformación de las sociedades modernas permitió que esos casos se revelaran y se dieran a conocer a la luz pública

–Qué tanto la lesiona en sus proyectos de una mejor procuraduría, porque al final hablamos de instituciones cuestionadas.
–No, para nada. Mi compromiso está primero que nada con mi conciencia. Yo soy una persona honesta, recta, este… una persona que respeta el conocimiento jurídico. A mi no me afecta.

–¿La sorprendió todo el fango dentro de la procuraduría?
–Para nada, porque yo conozco la historia de la procuración y administración de justicia en México. Yo sé cómo ha venido evolucionando.

–Estaba preparada entonces, para todo este lodo
–Nosotros advertimos siempre… los operadores jurídicos, del sistema de justicia penal siempre hemos advertido la evolución que tiene nuestro sistema de procuración y administración de justicia, sabemos dónde están las fallas y, bueno, a mi se me dio la gran oportunidad de en un momento dado tratar de corregir y orientar el rumbo de la procuración de justicia, y es lo que estamos haciendo a través de esa reforma integral del sistema de justicia penal y de cambiar las estructuras de cómo operan, en este caso, policías de investigaciones, fiscales y peritos de la procuraduría.

–Es conciente de que un sector social no le cree, es más, no se involucra ya en este tipo de sucesos judiciales
–Por su puesto. Pero también hay una percepción, yo pienso que muy centralizada. A mí me ha tocado trabajar muchos casos de investigación donde he podido estar en contacto con la comunidad y a mi lo único que me han hecho, es brindarme apoyo en investigaciones muy delicadas, muy peligrosas, y siempre me abren sus puertas, me informan, me mandan anónimos cuando no quieren que aparezcan sus declaraciones o sus nombres, platico con ellos y me han dado una gran información, así que yo creo que es una oportunidad para rescatar esa vinculación que debe existir entre la comunidad y el gobierno.
Yo creo que sí hay un gran desencanto social, hay una percepción negativa sobre lo que es la seguridad comunitaria, no la seguridad pública, esa le corresponde al estado. Y en la seguridad comunitaria, sí hay un desencanto pero también siento que hay un gran apoyo de los integrantes de la comunidad, hacia ciertas figuras de la procuración y la administración de justicia. Lo que sucede es que a veces la información se centraliza mucho a ciertos sectores de la sociedad que generan opinión y que hacen opinión…

–Pero yo me refiero al común de las personas, no estoy pensando en empresarios o académicos.
–No, el común de las masas, de la sociedad, le digo, yo tengo contacto con ellos casi todos los días por muchos asuntos, y veo cómo ellos están dispuestos a apoyar en muchas acciones que ellos perciben que son acciones del gobierno que son justas y que en un momento dado van a permitir la detención de probables responsables, que nos van a permitir sacarlos de las calles.
Precisamente ayer estuve en Cuauhtémoc, en Parral, trabajando con las gentes de las direcciones de seguridad pública municipal y con vecinos de colonias, y todos ellos nos dicen abiertamente: “le damos todo el apoyo, díganos en qué vamos a trabajar; necesitamos que nos diga y que también nos capaciten a la comunidad, a los vecinos, para ponernos a trabajar”.
Entonces, cuando uno llega a los grandes estratos de la comunidad, se da uno cuenta de que la percepción que se tiene o que se genera es muy centralizada entre líderes de opinión, a través de los medios de comunicación.

–Como juez alguna vez dijo que el Ministerio Público no integra bien los expedientes. De hecho en 2004, poco antes de asumir como procuradora, liberó a un sujeto acusado de violar a una niña de 12 años porque, dijo, no se aportaron más pruebas que las testimoniales. Qué tanto ha cambiado la realidad y su percepción, hoy que se encuentra en este otro lado del escenario
–Pues hemos avanzado pero todavía falta mucho por hacer. Creo que esos resultados o esas percepciones se van a poder evaluar cuando ustedes tengan frente a sí lo que es la transformación al sistema de justicia penal, cuando se den esos juicios orales, cuando las investigaciones sean totalmente transparentes y que tenga más participación la sociedad en los procedimientos penales.

 

CORRUPCIÓN POLICIACA

–Se ha hablado mucho de la depuración de la policía, qué tanto se avanzó hasta hoy
–Muchísimo. Ahorita tenemos yo creo que bastante policía que está comprometida con su función, que se está capacitando para el nuevo sistema de justicia penal. Habrá un porcentaje reducido, que aún no recibió la suficiente capacitación como para enfrentar el nuevo sistema, pero tenemos tiempo para capacitarlos, ya se les está motivando, se les está incentivando para que participen. Yo pienso que son más que nada los policías de las zonas serranas, son quienes tienen una capacitación técnica baja o más baja que los elementos de las grandes ciudades, como Chihuahua o Juárez.

–¿Basta con la preparación? Alguna vez usted mencionó algo sobre “vocación policíaca”
–No, es muy importante, además de la capacidad técnica, la competencia ética. Y esa la estamos trabajando a través de unos cursos. Acabamos de elaborar nuestro código de ética policial. Y, bueno, eso es importante, y los polígrafos para el control de confianza, que se están aplicando constantemente, no sólo lo que le llaman el doping o antidoping, sino que es muy importante el control de confianza a través de la aplicación del polígrafo.

–Qué es exactamente tener “vocación policíaca” en el contexto mexicano, donde la historia condena severamente el desempeño de la policía
–La profunda vocación policial en materia de investigación es precisamente por la investigación criminal, por siempre estar trabajando bajo determinadas técnicas y métodos que nos lleven a encontrar a los probables responsables de un crimen.

–¿El cambio de Policía Judicial a Policía Ministerial es una cuestión semántica?
–Claro que no, no es ninguna cuestión semántica. Incluso es los próximos años yo estaré luchando porque se quite incluso el nombre de policía.

–Es una idea ya muy tratada
–Sí, es una idea ya muy acabada. Las policías modernas del mundo ya realmente no se llaman así, son agencias o cualquier otro nombre pero no están relacionados con el término “policía”, que es un término muy añejo, que se contaminó tanto y está muy desprestigiado que no tiene sentido seguir conservándolo para las futuras corporaciones que se dedican sobre todo al área de la investigación criminal.
Las estructuras tienen que cambiar. No podemos conservar la estructura de una policía donde hay un mando totalmente vertical que concentra todo el poder, con una disciplina militar en la que deben obedecer a la cabeza, al rey, al monarca, que en este caso sería un director de policía. Nosotros, en la Agencia Estatal de Investigaciones la concebimos a través de coordinaciones en las cuatro zonas, divididas por áreas de especialidad que llamamos unidades de investigación.
Y es a lo que aspiramos: a que haya verdaderos especialistas en determinados delitos, porque no se puede hacer todo. Deben de tener los conocimientos básicos y elementales de la investigación, pero no pueden ser expertos en homicidios y en informática o en delitos patrimoniales.

 

EL FACTOR NARCOTRÁFICO

–Justo en el terreno de esa verticalidad de la que habla, su nombramiento fue bien recibido por el Congreso, pero también algunos diputados advirtieron que no se expuso jamás un conjunto de acciones que permitieran recuperar el control de la dependencia, para liberarlo de complicidades con narcotraficantes. Entiendo que hay un proceso, pero, en qué fase va
–Obedeció más que nada a un plan de trabajo que yo presenté cuando comparecí ante el Congreso, que fue la nueva estructura de la Agencia Estatal de Investigaciones.
La Agencia Estatal de Investigaciones difícilmente puede tener ya nexos, al menos verticalistas y de hegemoneidad de poder con crimen organizado por esas coordinaciones que se dan, y dentro de esas coordinaciones hay subcoordinaciones especiales y regionales que tienen sus propias funciones y que ahorita estamos trabajando en un reglamento para la agencia, que va a empezar a ser vigente a partir de enero, cuando entre toda la reforma en su conjunto. La policía, que es la Agencia Estatal de Investigaciones, va ser ejemplo a nivel nacional.

–Todo este proyecto, que hasta hoy es teórico, colisionará por fuerza con la realidad. Por ejemplo, puede dotarse de técnica de investigación a los policías, y de hecho se hizo ya en el pasado, según otros gobiernos, pero, qué pasa con la psicología de los elementos, con las patologías sociales, también
–Hemos tenido grandes obstáculos, sobre todo con los policías más antiguos, que ellos sí tienen una idea preconcebida de la policía, pero los nuevos policías, la policía de investigaciones está del todo capacitada y profesionalizada, y ellos piensan diferentes; ellos creen que es la mejor forma de organización de una Agencia Estatal de Investigación, de ser especializada en ciertas áreas de la investigación criminal. Y es lo que se adapta a la realidad.
La forma de adaptar la investigación criminal efectiva y eficiente a una realidad concreta como la que tenemos ahorita, es la especialización.

–Qué cree que piensa el ciudadano común cuando se matan entre sí policías, jefes judiciales. Qué es lo que pasa allí dentro
–Pues ahorita lo que está pasando dentro de la dependencia es una gran motivación, un gran reto, yo creo que es el reto histórico más importante que se ha dado en nuestro estado: la transformación de nuestra policía ministerial. Y la sociedad cuando llega a ver algunas situaciones muy penosas, muy vergonzantes, se genera o refuerza esa imagen negativa que tiene de la policía. Pero nuestro gran reto es ir cambiando esa imagen con las grandes estructuras, con los nuevos métodos y técnicas para trabajar dentro de la policía, con los procesos de integración que se tienen que dar entre policía de investigaciones, la preventiva, fiscales y los servicios periciales.

–Y estos asesinatos de agentes, ¿son convulsiones?
–Cuáles, concretamente.

–Bueno, ejecutaron a su coordinador regional en Juárez, a uno de sus subordinados en Parral. Pero han ocurrido más
–Bueno, ese asunto… aquí en Chihuahua mataron al primer coordinador de la policía ministerial y en Ciudad Juárez mataron a otro primer coordinador, pero eran personas muy honestas, comprometidas con el nuevo cambio y yo pienso que son reacciones de grupos organizados

–¿De adentro o de afuera?
–De afuera, por supuesto, porque se afectan intereses muy fuertes y no quieren que esto cambie. Y entonces, con gente que tiene experiencia, que ya están completamente capacitados y que van a impulsar mucho a la Agencia Estatal de Investigaciones, inmediatamente se dan esas represalias en contra de nuestros policías.
Y, bueno, ahorita todos ellos saben, los que están comprometidos con el proyecto, que vamos a seguir teniendo este tipo de obstáculos. Sin embargo, han aceptado el riesgo. El coordinador que estaba en Ciudad Juárez me dijo: “licenciada, el proyecto vale la pena, esto es una guerra entre criminales y el nuevo sistema de justicia penal, y en una guerra va a ver muertos y va a haber lesionados. Que le quede a usted muy claro eso, y que la vamos a apoyar”.
Y a mí nunca se me olvida lo que me dijo. Y me di cuenta, porque realmente lo que a él le sucedió fue todo una tragedia porque él estaba muy comprometido con el proyecto de la Agencia Estatal de Investigaciones y llegó haciendo una gran labor a Ciudad Juárez. Lo mismo hizo en su momento el licenciado (José) Torres Durán: empezó a disciplinar, a motivar a la gente, y a hacer trabajos serios de investigaciones, y eso genera una reacción de órganos criminales que no quieren que las cosas cambien, que quieren que siga la misma policía de investigación corrupta que se ha venido dando en México, de décadas.

POLICÍAS MODELO

–Dentro del sector empresarial es una funcionaria cuyo perfil es bien evaluado. Sin embargo, dicen que en el trabajo de depuración que ha iniciado usted ha quedado sin muchos elementos. En el caso que más les preocupa, los empresarios dicen que para atender robos y asaltos, la dependencia se quedó en Juárez con seis agentes. ¿Tanta era la corrupción?
–Lo que sucede es que nosotros la encontramos con un gran déficit de personal. Pero entre menos policías de investigación existan, es mejor.
Es mucho mejor porque tienes la oportunidad de darles una mejor capacitación y organizarlos de tal forma que sean efectivos en sus investigaciones. Cuando tienes un cuerpo policial muy grande, en materia de investigación criminal, los resultados son nefastos porque se dedican a supervisar otro tipo de actividades y no hay un verdadero control sobre ellos.

–Cuál es su idea de funcionamiento, a dónde quiere llegar
–Pues a transformar realmente el sistema

–Y cuántos elementos son los adecuados para un estado como este
–Ahorita tenemos alrededor de 800 elementos de la policía ministerial, y son muchos ¿eh?

–¿Quiere reducir el número a la mitad?
–No tanto como la mitad, pero a lo mejor sí quedarnos en unas dos terceras partes, y tenerlos muy bien especializados.

–Concatenándose con las otras fuerzas de seguridad pública, cómo será eso
–A través de un sistema de inteligencia que estamos trabajando

–Pregunto, porque la policía municipal en Ciudad Juárez tiene sus altas dosis de corrupción y la federal igual
–Sí…

–Es decir, cómo será posible esta acción conjunta cuando la historia ha demostrado no sólo el fracaso de esas colaboraciones, sino hasta de enfrentamientos entre los cuerpos de policía
–Nosotros ya tenemos un plan de trabajo que se va a desarrollar a través de un programa que se llama policía comunitaria, ahí se van a dar los procesos de integración de los mejores policías de investigación con, particularmente, policías preventivas, tanto la estatal como la municipal.
Con esa policía comunitaria vamos a lograr impulsar más el trabajo de investigación, y no solamente de la Agencia Estatal de Investigaciones, sino también de los municipios, en la cuestión preventiva, pues ellos tienen una parte importante dentro del nuevo sistema de justicia penal en el área de investigación; ellos van a retroalimentar a nuestra policía de investigación.
La policía de investigación debe tener un nivel profesional, porque va a aplicar métodos científicos, va a aplicar ciertas tecnologías que en ocasiones, sabes, es difícil que las policías preventivas alcancen ese nivel de educación o de conocimiento universitario, y además muchos de los agentes ni siquiera lo necesitan porque sus actividades son muy diversas y muy distintas a las que realiza un policía de investigaciones.
Yo creo que el trabajo de la policía comunitaria nos va a nosotros a sacar adelante para que nuestra policía de investigación sea muy eficiente, muy eficaz como lo es la policía de investigaciones en otros países del mundo, y si ellos lo han logrado, ¿porqué los mexicanos no podemos? Tenemos la voluntad y herramientas que nos permiten lograrlo, ciertos métodos que se han aplicado y que ahorita están las personas en nuestro sistema, y que pienso que se deben expandir.

–En 1994 la Procuraduría ordenó una serie de exámenes psicológicos entre sus agentes, a partir de una racha de suicidios entre ellos. Los resultados fueron interesantes: la mayoría sufrió de maltrato infantil o vivió en un entorno familiar desintegrado. El entonces jefe regional, que era psicólogo, dijo que no podía aspirarse a una policía mejor, pues la cantera de donde se extraen está dañada de origen. Cómo hará exitoso ese proyecto, cuando parece difícil sustraer de la sociedad elementos calificados
–No es complicado, luego los detectas inmediatamente. La inteligencia emocional es la clave. Nosotros vamos a trabajar con el Reino Unido, con los expertos de CENTRIX, un programa muy interesante para las policías de investigaciones; tiene un sistema de inteligencia emocional, primero te detectan aquellos agentes que realmente no tienen la vocación y la fortaleza como para enfrentar situaciones de niveles de estrés muy altos, y una vez que te los detectan te los pueden ubicar también en las unidades de investigación: hay agentes de investigación muy buenos que no te soportan estar en una escena de crimen. Sin embargo, los metes a la unidad de investigación de delitos patrimoniales o de robo de vehículos y son extraordinarios.
Combinando la capacitación, dirigida a ciertas áreas de investigación con esos cursos y capacitaciones sobre inteligencia emocional, creo que es un binomio perfecto como para formar verdaderos policías de investigación ministerial.

–Las ciudades con fenómenos de narcotráfico ponen en dilema permanente a las autoridades. En el caso concreto de Juárez, la comisión de delitos está estrechamente vinculada al consumo de droga. Esta correlación crimen-consumo, cómo les hace plantear las estrategias de operación
–Bueno, aquí tienen que ver mucho las áreas de prevención, la intervención de todas las partes del gobierno que trabajen con el toxicómano y los delitos patrimoniales. La mayoría de los toxicómanos carecen de recursos, de trabajo y su manera de obtener dinero es el robo para luego tener acceso a la droga.
Hasta ahorita, como es un área en donde tenemos muy poca participación, nosotros retroalimentamos la información a las policías preventivas sobre lo que está sucediendo en materia de delitos patrimoniales para que se elaboren los programas de prevención.

JUÁREZ, EL DESAFÍO

–Hay un paralelismo entre la corrupción de las policías locales y la distribución de drogas para consumo interno. Hace un momento hablaba de cómo una corporación con demasiados elementos dificulta el control y acota las relaciones de policías con criminales. En Juárez, por años se ha reclamado una fuerza policíaca tres veces mayor a la que se tiene hoy, y cuando usted habla de un proyecto de cooperación, de una policía técnica y científica suministrando informes a las policías municipales, qué estrategias se desarrollarán para bloquear esos canales históricos de corrupción
–Bueno, todavía no llegamos hasta esa etapa. A Ciudad Juárez apenas vamos a ir a platicar con el secretario de seguridad pública. Ya estamos en pláticas aquí, en Chihuahua y en otros municipios pequeños donde es más sencillo trabajar porque hay menos policías y existe gente con mucho más voluntad de trabajo, con más vinculación con la comunidad, pero en Ciudad Juárez no abordamos todavía el tema de la policía comunitaria, probablemente lo hagamos dentro de dos semanas… Las crisis que se dan dentro del aparato judicial, son crisis principalmente de orden administrativo y luego organizaciones y luego ya jurídico. El jurídico lo estamos armando con el sistema de justicia penal. El de organización y de administración ya le compete directamente a cada corporación y nosotros pensamos que la mejor herramienta para organizar y administrar una corporación policíaca es el programa de policía comunitaria, que vincula no solamente a la comunidad sino las instancias policiales en un trabajo y un objetivo común, que es la prevención.
La sociedad debe compartir la información que tiene con su policía, debe de proporcionarles información, pero para que pueda ofrecérselas, la policía debe ganarse su confianza y la credibilidad. Allí hay un método muy interesante que vamos a aplicar y creo que Juárez es el gran reto porque es mucha policía y tienen bastantes niveles de corrupción, la comunidad no confía en la policía y entonces ahí será el reto más fuerte para este programa. En los otros municipios creo que es sencillo.

–En materia de secuestros, los estados circundantes tienen un problema grave, pero no es el caso de Chihuahua. Qué han aprendido ustedes de esa realidad vecina, para mantener el delito casi en rango cero, cuando también en esos estados la intervención de policías activos en los secuestros es constante.
–El ejemplo a seguir es Chihuahua en materia de antisecuestros, y el ejemplo claro y real de la participación ciudadana para evitar que se cometan este tipo de delitos, es Chihuahua.
Aquí las políticas que se implementaron en materia desde hace varios años, estuvieron muy relacionadas con la participación de la sociedad, en este caso de quienes pueden ser secuestrados, y eso es lo que permitido que no ocurran.
Por otro lado, el combate a la impunidad: cuando se ha cometido un secuestro típico, en el que se pide rescate, se han realizado detenciones y eso inhibe a las organizaciones que se dedican al secuestro vengan a nuestro estado con este tipo de intenciones.
Hay procuradurías con problemas graves de secuestro y creo que lo que les ha faltado es esa comunicación con los sectores de la sociedad que pueden ser blanco de los criminales.

–Hay una correlación también entre el secuestro y el narcotráfico. Algunos especialistas dicen que cuando el negocio de la droga colapsa, ocurre un cambio de giro hacia el secuestro. Es el caso de Tamaulipas o Baja California. Si con esta estrategia que tienen de atacar el consumo interno, qué probabilidades hay de una mutación criminal como la que sucede en otros estados
–Francamente no creo que ocurra. El secuestro que tenemos en Chihuahua es solamente un medio, un medio cuyo objetivo principal entre quienes se dedican al área del narcotráfico es obtener información o cobrar deudas pendientes. Por eso es que desaparece dentro de la cultura del secuestro esa privación de libertad y se convierte en homicidio.

–Alguna vez Leoluca Orlando, el artífice de la Primavera de Palermo, dijo que más que a los asesinatos y la corrupción cínica de los policías o del aparato judicial, hay que temerle al silencio, porque el silencio, dice, es la manifestación real del poder. En Chihuahua los medios de comunicación no dicen lo que verdaderamente ocurre con el crimen organizado, o en torno suyo. Qué tan acentuado está el poder criminal en el estado
–Más que nada creo que la comunidad aquí en Chihuahua simplemente no ha despertado, es una comunidad muy generosa en todos los aspectos; cuando tu vas y pides apoyo de inmediato te lo dan. Creo que lo que falta es organización, que se organicen los distintos sectores comunitarios por sí mismos, que crezcan los liderazgos y que se empiece hablar, sin temor, a la luz, sobre el tema, y la denuncia es muy importante.
Tenemos próximamente que generar los mecanismos que permitan esas denuncias anónimas, porque nosotros debemos proteger a los ciudadanos de cualquier riesgo que pudieran correr si ofrecen información relevante o valiosa de cualquier tema vinculado al narcotráfico.
Pienso que el gran éxito de los italianos en el combate a las grandes mafias de criminales fue el movimiento social, las organizaciones antimafia que sacan del anonimato a los integrantes de las organizaciones criminales, y al salir del anonimato obviamente se tienen que ir de ahí y la policía tiene muy claro todo el respaldo social que va a recibir al momento en que realice detenciones.

–Tiene idea de cómo va a motivar a la sociedad para que participe en este proyecto de denuncia. En Nuevo Laredo, por ejemplo, se inhibió la denuncia a partir de que los agentes ministeriales secuestraban a los denunciantes. Es decir, si alguien acudía a denunciar el levantamiento de su hijo o su padre o su hermano, estaba condenado a desaparecer también. Aquí tenemos muchos ejemplos, uno de ellos el caso de un par de denunciantes que terminaron en las fosas de la casa de Las Acequias. Cómo se le pide a la sociedad que se levante, que denuncie, que se involucre
–Yo creo que ofreciéndoles que realmente van a estar seguros. Y así es como va a ser, les ofreceremos mecanismos no solamente jurídicos, sino también de organización y de administración de la información. Es la única manera.

–Se encuentra a la tercera parte del camino. ¿Tiene idea de cómo quedará la procuraduría dentro de cuatro años?
–Será un aparato de justicia totalmente diferente. Yo creo que ahorita podemos decir que es diferente. Si logras entrevistar a varios de los operadores jurídicos, de los mismos policías, ellos ya tienen otra percepción. Claro que tenemos residuales de gente que se resiste al cambio, que pone obstáculos, que su actitud no es lo más apropiado, pero ellos se irán convenciendo por sí mismos o se retirarán.

También podría gustarte Más del autor

Deja una respuesta

Su dirección de correo electrónico no será publicada.