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Asarco, amenaza latente

Historias de la Frontera

Asarco, amenaza latente

Durante ocho años ha permanecido en absoluta quietud. Pero ahora, la chimenea de 248 metros que ha simbolizado a la fundidora Asarco, vuelve a ser una amenaza.

El 27 de febrero de 2005, la Oficina Administrativa del estado de Texas celebró una audiencia preliminar con ciudadanos e instituciones que decidirá si reabre o no.

La vieja fundidora cesó operaciones el 8 de febrero de 1999, después de 112 años de trabajos ininterrumpidos. A través de todos esos años, jamás pudo despojarse del estigma como la mayor fuente de contaminantes en la frontera de Ciudad Juárez y El paso.

Para febrero de 1999, Asarco presumía de una inversión por 120 millones de dólares que, dijeron sus directores, logró reducir hasta en un 97 por ciento la emisión de sustancias peligrosas.

Los años previos, sin embargo, las cantidades de metales como el plomo, cadmio, arsénico, cobre y zinc fueron impresionantes, según estudios elaborados por distintos investigadores.

Uno de ellos, realizado a principios de la década de 1990 por el Departamento de Geología de la Universidad de Texas en El Paso concluyó que los niveles de concentración de esos metales se elevaba por encima de los índices permitidos en las áreas próximas a la chimenea.

Hasta 1970, la fundidora estuvo ajena a escrutinios que midieran el daño que provocaba, pues el gobierno de los Estados Unidos carecía de instancias aplicadas a la procuración del medio ambiente.

El presunto desparpajo con el que se condujo la actividad de la planta llevó a la ciudad de El Paso y al estado de Texas aentablar una demanda en su contra, justo ese año.

Ambas instituciones acusaban a la Asarco de violar el Código de Seguridad del Aire de 1967, después de que se registraron casos de intoxicación por plomo entre algunos residentes de los alrededores.

Atrapada por la mancha

En 1887, cuando abrió su proceso productivo, la fundidora tuvo otro nombre: El Paso Smelting Works. Fue fundada por Robert Safford Towne, y fue la primera planta en su tipo que abría en Texas.

Entonces la mancha urbana de Juárez y El Paso se hallaba lejos del lugar en donde fue instalada, casi en los límites de los tres estados: Chihuahua, Nuevo Méxuco y Texas.

Pero en unos cuantos años la ciudad de El Paso extendió su población hasta sus cercanías, y a principios de 1970 en el lado mexicano se desarrolló el mayor de los asentamientos irregulares de la historia: Anapra.

Es ahí, en el lado mexicano, que los pobladores han sufrido una combinación de miseria, ignorancia y exposición a emisiones peligrosas, cuyos saldos han abierto las puertas de uno de los más graves daños de contaminación humana.

En marzo de 2003, la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente señaló por primera vez a la Asarco como responsable directa de contaminar con plomo y arsénico la sangre de niños en Anarpa y otro par de colonias aledañas: Felipe Ángeles y Ladrilleras.

El entonces delegado de la dependencia, Daniel Chacón Rojo, dijo que el resultado de un estudio efectuado en suelo mexicano arrojó que la planta fue la fuente contaminante causante de que el 70 por ciento de los niños residentes en esas colonias presentaran niveles de plomo en la sangre por encima de las normas internacionales.

La Profepa no fue la única dependencia de gobierno en hacer ese tipo de señalamientos.

La Agencia de Protección Ambiental de los Estados Unidos, concluyó en julio de ese mismo año que la fundidora era la fuente principal de contaminación por plomo y arsénico en el suelo de un millar de hogares situados en sus alrededores.

Los estudios del suelo fueron elaborados por especialistas de las universidades de Missouri y de Colorado. Ambas instituciones coincidieron en que el 53 por ciento del plomo hallado emanó de la Asarco, y que el 85 por ciento podía atribuirse a la misma compañía.

Las conclusiones fueron desestimadas por la fundida, en donde sus directivos sostuvieron que sus propios estudios contradicen ambos resultados.
En agosto de 1992, La Secretaría de Salud anunció un protocolo de investigación cuya finalidad era asociar el alto índice de malformaciones congénitas entre pobladores del poniente de Ciudad Juárez, y las operaciones de la fundidora.

El anunció se hizo en un contexto inquietante: el Registro Internacional de Malformaciones Congénitas ubicaba a México en el primer lugar en casos de nacimientos de niños sin cerebro.

La incidencia, decía el reporte, era de 18.4 casos por cada 100 nacimientos. Ciudad Juárez y Reynosa figuraban a su vez como las zonas con mayor concentración de anencefalia en territorio mexicano.

Estela de demandas

La fundidora, pese a todo, ha salido bien librada en los tribunales. La demanda interpuesta por la ciudad de El Paso y el estado de Texas en 1970 concluyó con una indemnización a las familias afectadas por un monto de 100 mil dólares.

Una segunda ofensiva legal, llevada a cabo por un abogado de El Paso que defendió los intereses de una familia de la colonia Felipe Ángeles, logró arrancar un acuerdo extrajudicial en 1977.

El abogado Jesús Ochoa defendió a la familia de una niña de siete años llamada Elvira Ontiveros, cuyos niveles de plomo en la sangre eran superiores a los considerados como dañinos para la salud y que se presume murió debido a ello.

A la demanda se sumaron los casos de otros 100 menores. Al final, Asarco pagó 10 mil dólares a los padres de Ontiveros, y 100 dólares a las familias de cada uno de los otros niños.

La enorme chimenea de 248 metros que distingue a la fundidora quedó lista en 1967. Desde entonces fue un símbolo de la pujanza de esta frontera. Pero unos años después, cuando los daños a la salud y al medio ambiente encendieron conciencias, se convirtió también en un símbolo de peligro.

Para febrero de 1999, cuando cesó operaciones en forma temporal, la Asarco mantenía una producción de 120 mil toneladas de cobre y 300 mil de ácido sulfúrico. Se encontraba, entonces, en absoluto control de sus emisiones peligrosas, según sus directivos.

Pero hoy, ocho después y a 120 de su inauguración, el inminente reinicio de sus operaciones vuelve a dotar de peligro a su emblemática tronadera, de rayas marrones y grises. (Publicada el 4 junio 2007)

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